VINILAND

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“No me iré mañana”. El álbum de debut en solitario de Antonio Vega era una promesa a sus seguidores, a los que miraba a los ojos desde la portada del disco. Una bonita foto entre las sombras. Una soberbia colección de canciones ponía color a esas sombras. “Sombras en color”, cantaba Antonio en “Esperando nada”.

Veinticinco años después, “No me iré mañana” ha regresado al mercado en una edición conmemorativa. El vinilo de color blanco transparente es una preciosidad. Y el sonido es francamente bueno. Un imprescindible de Viniland.

En su momento, la publicación de aquel disco trajo una noticia buena y otra mala. La mala era que los fans de Nacha Pop comprendieron enseguida que ese era el final del grupo más querido del pop español. Y la buena que “No me iré mañana” era un disco magnífico que presagiaba una larga y fructífera carrera de Antonio Vega en…

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